jueves, 8 de julio de 2021

UNA HISTORIA y TRES VERSIONES PARA LOS CREADORES DE JUEGO


La literatura influye en mi manera de relacionarme con el mundo y eso también incluye al rugby. A menudo, no hay partido memorable o una situación del juego que no me recuerde a un texto literario, memorable también. Uno de ellos es el Príncipe de Homburgo, que pertenece al escritor alemán Heinrich Von Kleist quien lo escribió entre 1809 y 1810. El argumento del Príncipe de Homburg, se basa en que en plena batalla el príncipe desobedece las órdenes recibidas previamente en la planificación del choque y envía a sus hombres al combate antes de tiempo. A pesar de ganar la batalla gracias a su genial desobediencia, el jefe y conductor supremo de las tropas lo condena a muerte. Pero lo relevante de esta alusión al texto de Von Kleist, es que podemos extrapolar al presente el diseño del plan de batalla y la desobediencia del Príncipe. Porque Planificación y Variación, son parámetros habituales que muchos entrenadores analizan para superar las defensas.
Tomando en cuenta esta situación de ´pares opuestos´ de Planificación e Imprevisibilidad, vemos que existe un tipo de jugadores que en algún momento traicionaron el plan de juego (como el héroe del libro de Von Kleist) a cambio de obtener ganancias territoriales o puntos.
Richie Mo`Unga (NZL) es uno de los que pondero especialmente. Marcus Smith (ENG) Finn Russell (SCO) Bautista Delguy (ARG) y Damian McKenzie (NZL) también podrían acomodarse a ese papel interpretativo. Veamos que sucede con sus estilos de juego.
Richie Mo`Unga se perfila como uno de los drivers con capacidad para marcar tries. En Aotearoa 2020/21 y TransTasman acumuló 10 conquistas. Si bien su actividad principal está en la conducción y distribución de juego, la faz de patadas suele ser su arma para neutralizar ataques. Pero hay algo que no deja de sorprenderme en su estilo, y es su capacidad para reaccionar de manera inmediata a porciones mínimas de información provenientes de un estímulo en áreas periféricas del juego. Con este estilo instintivo, Mo´Unga escapa a la linealidad del plan de juego y su accionar se constituye como un evento disruptivo.


Veamos ahora lo que acontece con Damian McKenzie. Su perfil de atacante muestra 5 tries marcados entre 2020/21 y una actividad durante 2021 también volcada a la distribución de juego con Chiefs. En relación a esto, pienso que la posición que más aporta a su imprevisibilidad es la de fullback por una buena razón: desde el fondo del campo se tiene una mejor visión de oportunidades para vulnerar al rival que desde la posición de flyhalf (sujeta a stress). Desde esa perspectiva apreciamos los 182 carries ejecutados para Chief entre 2020/21 (+7% que Mo´Unga en Crusaders) donde siempre intentó ganar la línea de ventaja. Pensando en su estilo característico podríamos decir que sus barreras inhibitorias son menores a las de cualquier otro creador de juego neozelandés y eso lo transforma en alguien proclive a provocar la ruptura con la linealidad del plan de juego.


Otro jugador quizás menos conocido es Bautista Delguy, quien jugó en Jaguares y actualmente en Bordeaux y Los Pumas. Acumuló 50 carries en 2019/20 jugando para Jaguares en la posición de wing, pero sus actuaciones memorables también se registran en el seleccionado Argentino. Al igual que McKenzie, muestra un estilo de juego desafiante y alejado de presiones. Su objetivo principal es encontrar o generar el espacio donde penetrar la defensa oponente incluso lateralizando el juego y desorientando a los apoyos que circulan detrás suyo.

Jugadores de instinto animal, disruptivos y capaces de insertar variaciones en la serie monótona de la repetición. Jugadores increíbles.


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