Sólo después de haber leído suficientes comentarios y opiniones fundamentadas sobre la actual situación de los equipos australianos en Super Rugby TransTasman, pasé a estudiar en detalle los principales indicadores del juego de ataque, defensa y gestión.
Antes que
nada me gustaría analizar las claves de la performance entre australianos y
neozelandeses.
Si
alguien me preguntase en este momento dónde encuentro la diferencia de juego
entre aussies y kiwis, respondería sin dudar que se encuentra en todas las
fases del juego. Para ser más precisos, podríamos analizar el encuadre y la
ejecución del breakdown así como también la resolución de situaciones de try o
con posible ganancia de puntos en los 22M del oponente.
Vayamos
por parte. Hasta el momento la mejor performance de efectividad en el ruck
australiano la tiene Warathas (96,6%). Si bien la diferencia porcentual con el
mejor ruck neozelandés es solo de 1,5% (Blues posee la mejor efectividad con
98,1%) vemos que el tema adquiere especial relevancia al abordar otro indicador
combinado, que presenta la cantidad promedio de rucks exitosos que ocurren
antes de perder el control del juego. Así, los australianos pierden 1 ruck
luego de ejecutar 20 exitosos, en cambio los neozelandeses llevan esa misma
cuenta a 36. Notable diferencia en el control de ataque.
Los
planificadores de juego dirían que se necesita paciencia y concentración para
ejecutar correctamente un plan de ataque. Yo agregaría que además requiere el
máximo el nivel de destrezas para asegurarnos el éxito de un ataque en el rugby
contemporáneo.
Una de
las herramientas que mayor aplicación tiene en el juego hoy es el traslado de
pelota en velocidad, cuya destreza básica se estructura a partir de la carrera
y la relación entre Volumen/Calidad de Pases realizados. Está preparado hoy el
rugby de AUS para disminuir la diferencia de casi 5% que lo separa en la
cantidad de pases realizados respecto de NZL…? El desafío para los entrenadores
australianos estaría pasando hoy por aumentar y sostener el volumen de juego de
sus equipos mediante la proliferación del pase en velocidad, como manera de
aportar presión y ganancia territorial desde la posesión.
Idénticas
observaciones podríamos realizar respecto del kicking game, cuya técnica
estaría funcionando a media potencia (ya que luego de ejecutado el kick la
persecución de la pelota es ineficiente en los equipos aussies) y de la
capacidad para transformar posesión y territorio en Tries/Puntos. Estas
asimetrías con el trabajo kiwi son evidentes, sobretodo la ratio Visit 22
opp/Tries que coloca a NZL en promedio un 16,3% arriba (Tabla Nro.1).
Tabla Nro.1
Así las cosas, se necesita un timonel rápido para mudar el plan de juego y trabajar las secuencias erróneas. Sin embargo no está sucediendo en el rugby de Australia. Quizás se trate de un arquetipo cultural que determina y condiciona el estilo del rugby de AUS: superarlo llevaría tiempo y esfuerzo en el trabajo básico desde clubes, escuelas y uniones de rugby, ya que no podemos exigirle al juego algo que éste no puede ofrecernos hoy.
El desafío está abierto pero se necesitan voluntarios de manera urgente.

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