“Quien gana en IT, tiende a ganar…”
Sir Clive Woodward, ex entrenador de #EnglandRugby
En el mundo de los negocios, quien comprende a fondo su listado de fortalezas y las confronta con las debilidades de su oponente, dispone de una posición dominante que mejora a todas luces sus perspectivas de acción en el mercado.
Las siglas FODA son un acrónimo de las palabras fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas, y distinguen la conformación de lo que llamamos ´matriz de análisis´. Esta matriz nos permite diagnosticar la situación estratégica en que se encuentra una empresa, una organización, o un individuo, para poder desarrollar entonces un plan de trabajo para apuntar a un futuro seguro y rentable.
En el mundo del rugby sucede lo mismo. Solo basta con reemplazar la palabra Empresa por Equipo para que las implicancias comiencen a tomar cuerpo de inmediato. Actualmente, los equipos profesionales poseen una estructura técnica de forma piramidal, donde el head coach concentra la toma de decisiones y redistribuye los flujos de información y las tareas a cargo de los responsables de cada área. El advenimiento de las tecnologías de información (IT) y la inteligencia artificial (IA) no han hecho más que potenciar la calidad de la información que circula y fluye en torno a un equipo de rugby profesional.
Sir Clive Woodward (ex entrenador de #EnglandRugby) comentó hace unos años en una entrevista realizada a medios de comunicación que la información y la tecnología habían ayudaron a Inglaterra a ganar la #RWC2003 desarrollada en AUS. Woodward transcurrió casi 16 años como máximo responsable de negocios en importantes empresas, antes de asumir como entrenador de #EnglandRugby. Cuando se le consultó acerca del posible paralelismo y ´rasgos comunes´ en el deporte y en los Negocios, no dudó en proyectarse afirmativamente y postular que la tecnología puede darle una ventaja significativa a cualquier entrenador de rugby del mundo. Si bien Woodward adoptó un producto que por entonces empleaba Arsene Wenger (ex entrenador del Chelsea Club de Futbol) logró potenciarlo al máximo en lo referente al manejo y la administración de los datos del juego.
Desde entonces, la tecnología de la información y el software para el análisis del juego no han dejado de penetrar en las estructuras de los entrenadores de rugby.
Sabido es que la gestión del talento resulta un activo clave para cualquier equipo de rugby profesional. Pero también sabemos que el talento por si solo resulta insuficiente. Si poseemos un panorama claro y preciso de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, podemos construir una ventaja palpable sobre los rivales más talentosos.
Ni la estrategia de análisis competitivo, ni el empleo de tecnología de información o inteligencia artificial pueden logar que los jugadores sean aquello que no son. Pero puede facilitar el camino para entrenar en el desarrollo puntual de destrezas que bien podrían lograr quebrar la impronta defensiva de un rival.
En un mundo donde las defensas prevalecen mayormente sobre los ataques, cinco años atrás los CRU supieron virar de manera ultra eficiente hacia una variante 2-4-2 en la que dos terceras líneas ocupan el canal de 15 metros de la izquierda, cuatro delanteros se estacionan en el centro de la cancha y los otros dos miembros de la estructura (un pilar ágil y otro tercera línea) mantienen el canal de 15 metros de la derecha. El objetivo de esta formación consistía en someter al oponente de manera directa con el pack de forwards y lograr penetración, pero también obligar a los delanteros defensores a salir de su zona de confort en el centro y dirigirlos hacia los extremos de la cancha (dispersando la cohesión y cansando al jugador que se traslada). Pero como toda estructura de ataque, su acierto y su mayor nivel de eficiencia se encuentra en lo que denominamos ´sintaxis de la variación´ o lugar y modo en el cual ejecutamos la variación para romper la defensa.
La actual estructura de ataque 1-3-3-1 resultó una variante de la anterior, más ágil, y con la incorporación directa de 2 conductores de juego detrás de cada célula. Fue popularizada por Michael Cheika en su paso como entrenador de WAR y luego refuncionalizada y dinamizada por Eddie Jones en #EnglandRugby al agregarle 2 conductores detrás de cada célula (por lo genera el 9, 10 y 12 y eventualmente el 15). De esta manera se logra agotar el espacio en el ancho del campo de juego de manera más rápida, con sus consiguientes beneficios.
Pero los analistas de juego a veces resultan infatigables cuando se trata de individualizar oportunidades. Pero la investigación y el desarrollo de nuevas capacidades físicas en jugadores de diferente porte han mostrado maravillas poniendo a punto equipos y hombres que antes parecían poco maleables[1]. Así, al scanear videos donde vemos a nuestro oponente estacionar hombres potentes en la línea defensiva en el centro de la cancha, la respuesta de ataque se traduce en proponer velocidad y agilidad para ganar terreno evitando de manera directa la colisión.
Recientemente hemos podido ver en HIG y también en CRU una variante que permite salir jugando incluso desde su propio campo, en base a una estructura 1-2-2-1, donde sistemáticamente el hombre más adelantado del pod de 2 opera como posible receptor o falso y quien recibe a sus espaldas, el más retrasado o profundo, traslada de inmediato el juego al segundo pod, que resuelve de la misma manera la situación. Se trata de una exitosa generalización del pase a las espaldas del falso, mediante el cual ganamos terreno en poco tiempo, haciendo más eficiente el indicador “Carrie/ Visit 22”.
Ejecución estrategia 1-2-2-1 en
#HIGvBLU, Rd.8 #SuperRugbyAotearoa 2021
Ante la proliferación de
estructuras de juego similares las defensas generan también sus respectivas
variantes, de manera que el éxito de casi todas las maniobras dependería de la
calidad de la ejecución.
Siempre podemos hacerlo mejor. Realizando
un análisis claro y profundo de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas
enfocado en la ejecución del plan de juego y en sus ejecutantes, los analistas aún
tienen mucha tela por cortar.
Notas
[1] La performance de Codie Taylor (2) de CRU o Agustín Creevy de IRI parecen un buen ejemplo de jugadores tan valiosos en el juego cerrado como en el suelto.



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