viernes, 16 de diciembre de 2022

HACIA UN NUEVO ECOSISTEMA DEL JUEGO

Esta nota es parte de una serie de ideas que decidí someter a una ´prueba de realidad´ durante el desarrollo de los partidos internacionales de Otoño, donde los equipos del hemisferio sur visitan a los del norte. Pero un estado de cosas movilizaba mi inquietud, sea como simple espectador de los juegos o como analista. Los liderazgos consistentes de Irlanda y Francia por sobre los gigantes del hemisferio sur, junto con el reposicionamiento de Argentina en el concierto global, por ejemplo, hizo que me preguntara de qué manera vamos construyendo esta suerte de varianza en la continuidad y cual podría ser la lógica de esa alternancia.

Durante años, he pensado que el juego podría presentarse bajo una visión dicotómica. Lecturas como Hemisferio Norte vs Hemisferio Sur o Equipos Sajones vs Equipos Latinos configuraron para mí un ecosistema cuya estructura funcionaba en base a una polarización de roles, reeditando así la clasificación tan académica como escolar de predadores y presas.

Creo que es necesario superar este menú de opciones para sustituirlo por otro más dinámico, menos estático y lo suficientemente operativo, capaz de reflejar las actuales condiciones del juego global. Sin lugar a dudas, la mejor aptitud para innovar en los patrones de juego ha diferenciado los logros de Irlanda y Francia en el concierto de las naciones de rugby. Cómo lograron construir y desarrollar de manera sustentable una ventaja competitiva capaz de colocarlos en la cima de las clasificaciones de World Rugby…?

Mi hipótesis de trabajo es que estos equipos lograron posicionarse en base al rasgo distintivo de la innovación y lograron desarrollar gradualmente un nuevo ecosistema del juego.

Bajo qué rasgos típicos considerar a un equipo como innovador…? En una primera instancia, podríamos clasificar a los innovadores como aquellos que buscan instalar una plataforma de juego sostenible en el tiempo, alimentada y retroalimentada de sus propias fuentes y de sus propias tradiciones. Estas características han dado al juego de estos equipos la posibilidad de influenciar y finalmente afectar de manera directa al ecosistema del que participan. Desde este punto de vista la única ventaja verdaderamente sostenible proviene de superar a los competidores basándose en la innovación.

La innovación es el capital más preciado y el principal insumo para el desarrollo y el sostén de estos equipos. Pero innovar requiere también adaptarse a la complejidad del entorno y reorganizar de manera estratégica los elementos del juego que ya existen en el ecosistema, hasta hacerlos interactuar de forma más eficaz y hasta sorpresiva.  

Los equipos no innovan ni dejan de innovar de la noche a la mañana, sino que lo hacen a través de procesos graduales y orgánicos, muchas veces imperceptibles pero en ocasiones dejan tras de si una brecha de imprecisiones e inestabilidad. Sin duda alguna, esta es la situación actual de Francia, Nueva Zelanda, Australia y Argentina, por ejemplo.

Un concepto extrapolado de la biología y finalmente adaptado a la literatura empresaria llamado ´Coevolución´, podría ilustrar de forma más contundente el estado actual de las cosas en el mundo del rugby. La Coevolución es un proceso en el que las especies interdependientes evolucionan en un ciclo sin fin recíproco, en el que los cambios operados en una especie preparan el escenario para la selección natural de los cambios en las otras especies y viceversa.

Si reemplazamos la palabra ´especie´ por ´equipo´, advertimos que esta categorización se alinea de manera sorprendente con la realidad.

Los Wallabies, por ejemplo, vencieron a Inglaterra y Sudáfrica este año y habrían podido batir a los All Blacks en la ronda 1 de Bledisloe Cup, en Melbourne, pero no lograron victorias sobre Irlanda y Francia. Bajo la misma lógica Los Pumas consiguieron derrotar nuevamente a All Balcks en The Rugby Championship y a Inglaterra en Autumn Nations, pero no pudieron vencer a Gales y Escocia en la misma serie. Claramente, ambos equipos se encuentran inmersos en esa estela de inestabilidades que mencionamos como característica de este ecosistema.

Prestemos atención a las innovaciones puestas en juego por Francia desde 2019 y podremos ver dos movimientos interesantes en las capacidades del equipo: un incremento de la eficacia defensiva y una mejora en la ratio de tries anotados/ recibidos.

El aumento de la actividad defensiva que produjo la llegada de Shaun Edwards permitió extender esta reestructuración al lado disciplinario, pero también al ataque, lo que permitió a Francia liderar su Grand Slam en el Six Nations Rugby en 2022.

La siguiente tabla muestra las métricas crecientes de Francia que, desde 2019 y en base a la eficiencia defensiva, han logrado refrescar el ataque en base a precisión y velocidad.

 

En cambio, las innovaciones que ha venido implementando Argentina han tenido origen en los problemas que necesita resolver para sobrevivir en la competencia de elite. Su escuadra se compone de un 94% de jugadores que trabajan fuera del país, con una alta densidad localizada en Europa. Estas son las condiciones de trabajo y los desafíos que asumen los entrenadores argentinos, con solo tres jugadores radicados en el país, lo que se presenta como una realidad opuesta a la de Nueva Zelanda y parcialmente diferente a la de Australia, sujeta a la ´ley Gitau´.

El ecosistema de Argentina genera una intensa presión sobre los niveles de cohesión y conspira contra el correcto ensamblaje y el ajuste de las variables del juego, año tras año. Pero al mismo tiempo este ´afecto societatis´ es una de las mayores fortalezas de Los Pumas que han logrado avanzar algunos casilleros en el ranking de Rugby World este año, a pesar de las desfavorables condiciones logísticas en las que trabajan.

La principal innovación de Los Pumas comenzó con el aprendizaje de Jaguares, la franquicia Argentina en Super Rugby, y consistió en el mejoramiento del juego desestructurado, algo en lo que los equipos Neozelandeces se destacan de manera permanente. En esa vía lograron sorprender a los Wallabies en Rugby Championship 2022 con tres tries provenientes de pérdidas de balón ganadas.

El otro pivote para crear innovaciones ha sido el relanzamiento de su juego de patadas, desplazando paulatinamente el eje de su juego desde los kicks cuyo objetivo era alejar la presión del oponente, hacia la ganancia territorial en campo contrario y el auge de las pelotas disputables. La Tabla 2 muestra que la posesión pateada de Argentina ha crecido desde 2019 para estabilizarse y luego explotar en modo ataque y disputa en el transcurso de 2022.

 

El camino hacia la Copa del Mundo de Rugby 2023 mostrará qué tan radicales y diferentes son las innovaciones propuestas por Irlanda, Francia o Argentina y cuánto influirán en el ecosistema de juego que las contiene actualmente.


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