martes, 3 de mayo de 2022

VIEJOS TEMAS PARA UN NUEVO ENTRENADOR EN LOS PUMAS

Covid19 dejó secuelas que aún persisten en la competencia de alto rendimiento en el hemisferio sur. La suspensión de SuperRugby arrasó con las franquicias Sudafricanas y otro tanto hizo con los Jaguares argentinos, quienes no pudieron editar competencias de nivel que les permitiera retener a sus talentos. Esto detonó en una baja en la performance deportiva de Los Pumas, que debieron retrotraerse a un estado de cosas donde sus jugadores se encontraban repartidos en los cuatro puntos cardinales.

Reconsiderar el juego de Los Pumas es hoy una prioridad para su nuevo entrenador, Michael Cheika. 

Todos sabemos que los partidos se ganan con puntos. El aspecto del juego más deficitario en la era Ledesma fue la baja performance de ataque. Durante la campaña 2021, con 12 partidos jugados, solo el 29,5% de las visitas a 22 M Opp fueron convertidas en tries. Verdaderamente alarmante si se tiene en cuenta que tuvimos pisos de 14% de efectividad en RugbyChampionship, la principal competencia hemisférica de Argentina.



Un grado de cohesión grupal decreciente trajo como consecuencia un rendimiento deportivo inestable para Los Pumas, ya que Argentina posee la mayor cantidad de sus jugadores operando en el extranjero y ese ingrediente aporta una gran inestabilidad al momento de formular un equipo competitivo. Precisamente, la falta de cohesión en el eje de distribuidores de juego 9-10-12-13, acentuada por el programa de trabajo de Mario Ledesma que no consolidó una propuesta basada en la estabilidad de los game creators, aportó incertidumbre en la lucha por los puestos y quitó valor a la profundidad que Los Pumas alguna vez mostraron. El eje Cubelli/ Carreras/ De la Fuente/ Moroni se repitió en el 25% de las alineaciones durante 2021. Pero las complicaciones surgieron al intentar improvisar un creador de juego en Santiago Carreras, quien habitualmente se desempeña como wing o fullback en su destino europeo. 

Hoy la realidad golpea duramente en casa de Los Pumas con el llamado urgente para construir un modelo de juego sustentable en el tiempo y lo suficientemente flexible como para blindar el camino a RWC2023. Pero los viejos problemas podrían condicionar al nuevo entrenador. Los Pumas han mostrado cierta tendencia en la estabilización de su sistema defensivo desde 2020, al igual que en el breakdown cuya tendencia oscila entre 94% y 96% de efectividad. Pero esto no resulta suficiente, ya que el déficit se encuentra en la imposibilidad de encontrar variantes importantes de ataque que permitan complementar el patrón 1-3-3-1, de utilización frecuente, con mayor dinamismo e imprevisibilidad.

La defensa resultará fundamental para sostener a Los Pumas y desde allí debería construirse toda la estructura del juego, junto con un mejoramiento de la disciplina. Durante 2021 Argentina concedió 157 infracciones (13 penales por partido) lo cual a nivel test match resulta un número difícil de sostener y un material de trabajo increíble para los oponentes.

Pero la cuenta pendiente de Los Pumas sigue siendo la obtención de pelotas tanto en scrum como en lineout. El scrum de Los Pumas preocupa a todos luego del 77,8% de efectividad mostrado en Autumn Series 2021 que tornó inviable cualquier ataque desde esa plataforma. La cara del lineout tampoco luce bien con un 85% de efectividad. Ambas facetas del juego deberán deconstruirse rápidamente para las presentaciones de la ventana de Julio en Argentina y el próximo RugbyChampionship.

La reconstrucción del juego de Los Pumas es posible teniendo en cuenta que las limitaciones a las que se enfrentan son duras y reales. Pero jugar en Argentina frente a SCO (3 tests) AUS (2 tests) y RSA (1 test), algo que no sucedía desde casi 3 años atrás, podría impulsar las cosas por un camino más urgente. 

linktr.ee/rugbyanalysis