miércoles, 19 de enero de 2022

UNA APROXIMACIÓN A SUPER RUGBY PACIFIC_2022

SuperRugbyPacific se encuentra en la plataforma de lanzamiento ajustando cinturones de seguridad y con COVID-19 poniendo bajo análisis toda la logística de los partidos. Esta edición de SuperRugby incorpora 2 franquicias basadas en Australia (Fijian Drua) y Nueva Zelanda (Moana Pasifika).

Se trata de un debut absoluto en competencias de élite. Quien más camino recorrido tiene es Fijian Drua, que participó del National Rugby Championship de Australia (NRC) y fue campeón en 2018 versus Queensland Country.

La performance de Drua ha sido muy interesante ya que mantuvo entre 2018 y 2019 un promedio de Puntos Marcados levemente superior al de toda la NRC para el mismo período: 35,8 puntos vs 35,4 de NRC. 


Al comparar las constantes del juego de Drua con las ratios de #SuperRugbyAU_2021 vemos que una de las debilidades manifiestas de la franquicia es la inconsistencia defensiva que se refleja en una efectividad del 80% para Drua y 84,3% para el promedio de #SuperRugbyAU. El otro punto se focaliza en el breakdown, instancia crucial para la supervivencia en SuperRugby, donde Drua dista bastante del standard de velocidad y precisión requerido en alta competencia (cercano al 95%). El juego con el pie presenta una de las facetas diferenciales para Drua mostrando una posesión pateada de 12% versus 17% para #SuperRugbyAU_2021 y 21% para #SuperRugbyAotearoa.


En cambio Moana Pasifika tiene una historia mucho más reciente. Moana Pasifika es una organización cultural a partir de la cual se estructura la nueva franquicia.

La figura del head coach Aaron Mauger resulta importante para implementar las tareas fundacionales relacionadas con la traslación al juego de los valores culturales de la franquicia. O lo que es lo mismo: Pasifika debe instalar los mecanismos generadores de cohesión del grupo y garantizar el feedback que los lleve a plantear juegos cada vez más sustentables alineados con los valores culturales de la "gente del pacifico". Para ello se han basado en la conformación de un grupo fuerte de referencia con jugadores experimentados (Sekope Kepu, Christian Leali'ifano, Jack Lam, Ray Niuia o Henry Taefu, por ejemplo) para la construcción de liderazgo y la instalación de los mecanismos de cohesión alineados y coordinados de manera directa con el gerenciamiento. Más allá de los objetivos culturales de Moana Pasifika, creo que el plan de reclutar y desarrollar jóvenes talentos originarios de islas del pacífico está orientado a obtener matrices de juego cada vez más sólidas y resultados al mediano plazo. Como referencia hemos visto como a los Jaguares argentinos les tomó cuatro años de construcción y aprendizaje asegurar planes de juego sustentables antes de arribar a la final con Crusaders en 2019. En el nivel del ex NRC de Australia, la buena performance de Fijian Drua quizás fue producto de una rápida adaptación a sus patrones de juego y al nivel del torneo.

Como podríamos caracterizar al juego de estas franquicias del pacífico, su ADN…?. Si bien Drua no es exactamente el mismo equipo que apareció en el NRC, su desempeño en esa competencia debería proporcionar una idea del rugby que los Drua pueden o desean jugar. Tienen un estilo duro y agresivo que les permite jugar físicamente a altas temperaturas. Esto resultó ser un desafío para los equipos australianos de la NRC, particularmente para sus delanteros. De hecho, ganaron la competencia en 2018 después de una temporada interesante. La interrupción del campeonato en 2019 seguramente ha oxidado los canales de comunicación del equipo y retrasado el grado de cohesión necesario para completar los aspectos competitivos que hoy se necesita desarrollar.

Como para finalizar, déjenme decirles que esta nueva configuración de #SuperRugbyPacific ha encendido toda mi curiosidad, como analista y como espectador, en una competencia de vuelve a mostrarse como uno de los eventos más desafiantes del mundo.


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