SuperRugbyPacific se encuentra en la plataforma de
lanzamiento ajustando cinturones de seguridad y con COVID-19 poniendo bajo análisis toda la logística de los
partidos. Esta edición de SuperRugby incorpora 2 franquicias basadas en
Australia (Fijian Drua) y Nueva Zelanda (Moana Pasifika).
Se trata de un debut absoluto en competencias de élite. Quien
más camino recorrido tiene es Fijian Drua, que participó del National Rugby Championship de Australia (NRC) y fue campeón en 2018 versus Queensland
Country.
La performance de Drua ha sido muy interesante ya que mantuvo entre 2018 y 2019 un promedio de Puntos Marcados levemente superior al de toda la NRC para el mismo período: 35,8 puntos vs 35,4 de NRC.
Al comparar las constantes del juego de Drua con las ratios
de #SuperRugbyAU_2021 vemos que una de las debilidades manifiestas de la franquicia es la
inconsistencia defensiva que se refleja en una efectividad del 80% para Drua y
84,3% para el promedio de #SuperRugbyAU. El otro punto se focaliza en el breakdown,
instancia crucial para la supervivencia en SuperRugby, donde Drua dista
bastante del standard de velocidad y precisión requerido en alta competencia
(cercano al 95%). El juego con el pie presenta una de las facetas diferenciales para Drua mostrando una posesión
pateada de 12% versus 17% para #SuperRugbyAU_2021 y 21% para #SuperRugbyAotearoa.
En cambio Moana Pasifika tiene una historia mucho más reciente. Moana Pasifika es una organización cultural a partir de la cual se estructura la nueva franquicia.
La figura del head coach Aaron Mauger resulta importante
para implementar las tareas fundacionales relacionadas con la traslación al
juego de los valores culturales de la franquicia. O lo que es lo mismo:
Pasifika debe instalar los mecanismos generadores de cohesión del grupo y
garantizar el feedback que los lleve a plantear juegos cada vez más
sustentables alineados con los valores culturales de la "gente del
pacifico". Para ello se han basado en la conformación de un grupo fuerte
de referencia con jugadores experimentados (Sekope Kepu, Christian Leali'ifano,
Jack Lam, Ray Niuia o Henry Taefu, por ejemplo) para la construcción de liderazgo y la
instalación de los mecanismos de cohesión alineados y coordinados de manera directa con el
gerenciamiento. Más allá de los objetivos culturales de Moana Pasifika, creo que el
plan de reclutar y desarrollar jóvenes talentos originarios de islas del
pacífico está orientado a obtener matrices de juego cada vez más sólidas y
resultados al mediano plazo. Como referencia hemos visto como a los Jaguares
argentinos les tomó cuatro años de construcción y aprendizaje asegurar planes
de juego sustentables antes de arribar a la final con Crusaders en 2019. En el
nivel del ex NRC de Australia, la buena performance de Fijian Drua quizás fue
producto de una rápida adaptación a sus patrones de juego y al nivel del
torneo.
Como podríamos caracterizar al juego de estas franquicias
del pacífico, su ADN…?. Si bien Drua no es exactamente el mismo equipo que
apareció en el NRC, su desempeño en esa competencia debería proporcionar una
idea del rugby que los Drua pueden o desean jugar. Tienen un estilo duro y agresivo
que les permite jugar físicamente a altas temperaturas. Esto resultó ser un
desafío para los equipos australianos de la NRC, particularmente para sus
delanteros. De hecho, ganaron la competencia en 2018 después de una temporada
interesante. La interrupción del campeonato en 2019 seguramente ha oxidado los
canales de comunicación del equipo y retrasado el grado de cohesión necesario
para completar los aspectos competitivos que hoy se necesita desarrollar.
Como para finalizar, déjenme decirles que esta nueva
configuración de #SuperRugbyPacific ha encendido toda mi curiosidad, como analista y como espectador, en una competencia de vuelve a mostrarse como uno de los eventos
más desafiantes del mundo.